UNA MACROEMPRESA

Comentario
Escribe: Mario San Martín Aliaga
Con motivo de la firma de un convenio entre el área microempresa del BancoEstado y la organización AgroChile, que agrupa a 15 pequeñas empresas campesinas, tuve la oportunidad de conversar con el Presidente de la Mucech (Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile) Omar Jofré Fuentes.

Este dirigente, como respuesta a quienes creen todavía que el progreso de zonas como Ñuble sólo es posible con la instalación de industrias, destacada que, la producción anual campesina en Chile equivale a US$ 600 millones y da empleo al equivalente del 80% de la mano de obra que trabaja en el país.

¿Es una micro o macro producción esta actividad económica?. Es una macro producción que de manera figurada la hace una macro empresa, compuesta por micro unidades de producción, señala Omar Jofré.

Sin duda que las cifras son claras y que al reunir tanto la mano de obra involucrada como al sumar la producción del sector, nos encontramos frente a una gran macro empresa.

Más allá de las cifras está la condición de seguridad nacional, vale decir los alimentos que produce el campo son estratégicos a la hora de enfrentarnos a la economía mundial y desde esta perspectiva debemos hacer esfuerzos serios por sensibilizar a todos los sectores, especialmente del área económica, en orden a fijar una política de seguridad alimentaría que garantice las necesidades internas, ya que el vaivén de la economía mundial nos puede llevar a dejar de producir ciertos productos que luego pueden alejarse totalmente de nuestras posibilidades. En otro ámbito el mejor ejemplo, es el del gas argentino.

En la conversación con este dirigente nacional, le hablamos de la situación por la que atraviesa la agricultura en general y los pequeños campesinos en particular y la alta subdivisión predial que hay en Ñuble y su propuesta es clara: Lo primero que se debe asumir es que el sector campesino vive en el sistema de Libre Mercado y los apoyos requeridos son para sobrevivir y desarrollarse en él.

Lo segundo es que en su modalidad de producir en diversas unidades el sector campesino alcanza una gran producción que sale al mercado; lo que requiere esta empresa para capitalizar su comercialización es avanzar sostenidamente hacia la conformación de conglomerados, los cuáles tienen un sinnúmero de demandas de apoyo técnico: información de mercado, marketing, relaciones laborales, economía de escala, estandarización, procedimientos, gestión tecnológica, especialización, etc., etc.

Lo tercero es que este esfuerzo debe ser masivo y rápido, que implica recursos y apoyo cuantioso, es decir una acción política de Estado y de otros actores de la sociedad.

Nos parece que el sector agrícola en general ha sido demasiado lento en su reacción en cuanto a asumir el modelo económico desde la perspectiva de la inmensa potencialidad que puede lograr mediante la asociatividad. La agrupación por rubros no solo permitirá agilizar y canalizar con mayor celeridad los apoyos del estado, sino que la sinergia de una asociatividad productiva, permitirá despertar el espíritu emprendedor así como lo están haciendo estas 15 empresas campesinas agrupadas en AgroChile que hoy exhiben sus productos al mundo y buscan su nicho de mercado apoyados precisamente en la asociatividad.
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